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jueves, 2 de marzo de 2017

6 malos hábitos que llevarán tu vehículo al taller

Para ser un buen conductor es necesario tener ciertas de aptitudes, pero para conducir bien lo que hay que tener es una buena actitud. Sin esa buena actitud desarrollaremos unas acciones que harán que la vida útil de nuestro automóvil sea más corta de lo que pensemos. Hablamos de los malos hábitos del conductor, algunos de ellos los tenemos tan interiorizados que será difícil evitarlos. Para cambiarlos, lo primero que hay que hacer es conocerlos.



No cumplir con las revisiones recomendadas por el fabricante

Parece increíble pero existen muchos conductores, de cualquier género y condición, que creen que el único mantenimiento que hay que dar a su auto es llenar el tanque de gasolina. Obviamente no es así. Las revisiones indicadas por el fabricante están establecidas por algo, estas sencillas inspecciones se pueden realizar en cualquier taller autorizado donde se comprueba el estado general del vehículo y se reponen las piezas y componentes cuando sea necesario. Y cómo no, se cambian el aceite, filtros, y líquidos refrigerantes. Pero también prueba de vez en cuando hacer un mantenimiento preventivo a tu auto.




Conducir de forma agresiva… o demasiado tranquila
Sin prisa, pero sin pausa. Circular constantemente forzando el cuentarrevoluciones puede provocar diferentes daños en el motor y componentes de tu automóvil. Esos acelerones harán que gastes más gasolina, que contamines más, que las llantas se desgasten antes de tiempo… y finalmente, averías que hagan que podrían hacer que pases por el taller por daños en el embrague, transmisión y caja de cambios.

Y tan perjudicial es conducir agresivamente como hacerlo a paso de tortuga. Porque una conducción eficiente no se puede confundir con llevar el coche a bajas revoluciones con una marcha alta. Puede que consumas menos combustible, pero no te compensará cuando te encuentres con problemas en el catalizador (motores de gasolina), filtro de partículas (motores diésel), cigüeñal, bielas y cojinetes de biela y bancada. En definitiva, la conducción eficiente es otra cosa.


Mal uso de los frenos
Relacionado directamente con una conducción violenta es frenar más de lo que se debería. Los sistemas de frenado están preparados para soportar un uso intenso, pero no de forma constante. Los mayores problemas que acarrean las frenadas innecesarias, son un gasto prematuro de las pastillas y discos de freno. Si aún así se sigue abusando de los frenos, además de las zapatas y los discos, podrían dañarse las llantas. Por otro lado, usar bien el freno motor es otra de las cualidades de todo buen conductor.


No vigilar la presión de las llantas ni la profundidad del dibujo
Otra gestión obligatoria y que es gratis, es mantener la correcta presión en tus neumáticos. No tiene costo porque en cualquier gasolinera debería haber un manómetro (bien cuidado) de acceso público. Con respecto a la presión correcta, en tu manual o en la etiqueta de la puerta del conductor o tanque de gasolina se indican los valores aconsejados. Por otro lado, si ves que tus llantas tienen un desgaste irregular, por favor, cámbialos ya. Recuerda que la profundidad mínima del dibujo de la rueda ha de ser de 1,6mm. (Usa una moneda de un peso -México-, si la moneda se hunde lo suficiente para que no veas el aro plateado, aún tiene suficiente profundidad).



Si los neumáticos no tienen la presión adecuada gastarás más dinero en gasolina. Se generará también un desgaste no uniforme de la rueda, lo que aumenta la distancia de frenado y las posibilidades de sufrir una ponchadura. Por último, no tener adecuadamente infladas las llantas terminará afectando a la amortiguación. Si la amortiguación falla, el siguiente problema radicará en la dirección. Si la dirección no te responde, terminarás por no tener el control sobre tu propio auto… En definitiva, controla la presión de los neumáticos; con una o dos veces al mes basta, en función del uso que des a tu auto. No olvides que es mucho más importante de lo que parece.

Mal uso del clutch y la palanca
A veces, nos complicamos demasiado. El embrague -también conocido como clutch- sólo hay que pisarlo si se vas a cambiar de velocidad. Evita usarlo estando detenido, porque para esa situación se debe poner la palanca en punto neutral. Eso sí, cuando lo pises, hazlo a fondo, y luego desembraga con suavidad. Tenemos que tener en cuenta que ésta es una de las acciones que más desgastan a nuestro auto. Sólo hay que recordar esa terrible sensación de rasgar las entrañas del coche cuando nos equivocamos en la “coreografía” de meter una marcha.



Por último, la palanca de cambios -tanto manual como automático- no es un reposa manos. La presión que se ejerce al apoyarnos en él es un desafortunado hábito que acabará generando problemas como holguras en sincronizadores, vibraciones, y finalmente, hará que el engranaje de las marchas sea defectuoso.


Dejar que el tanque de combustible llegue a la reserva
Por más que queramos evitarlo, habrá que cargar gasolina en algún momento. Hazlo antes de llegar a la reserva aunque sepas que puedas circular unos cuantos kilómetros más con el testigo encendido. Si lo ves iluminado con demasiada frecuencia la bomba de combustible empezará a sufrirlo. Y otro contratiempo: el fondo del depósito es donde se acumulan sedimentos e impurezas difíciles de filtrar, lo que puede provocar problemas en el motor.



Hasta aquí algunos de esos malos hábitos de conducción que pueden provocar problemas mecánicos en tu coche. Para cambiarlos, como casi todo en la vida, es cuestión de actitud. De buena actitud, como la de todo buen conductor.

Fuente: Circula Seguro | http://bit.ly/2mQ4kSf

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